2015/07/05

Villa Mercedes : El asesino del policía planeó el crimen durante dos meses.

Suponen también que es de la ciudad, que conoce la zona y que es un buen tirador, que sabe usar armas calibre 9 milímetros.

A ocho días del asesinato, el rostro del tirador que acribilló al auxiliar de policía Rodolfo Domínguez aún permanece guarecido tras una nebulosa. La jueza Penal Nº 3 de Villa Mercedes Mirta Ucelay y la Policía intentan abrirse camino en la bruma que envuelve esta muerte. Los investigadores de la División Homicidios tienen algunos rastros, y los siguen. Ninguno los ha acercado de modo firme a saber quién es el homicida. Sin embargo, su conducta les permite inferir cómo es, cuál es su perfil. “Es de la ciudad, es conocedor de la zona”, confió el viernes una fuente de la fuerza. Sabe también que se tomó cerca de dos meses para planificar el crimen. Supone que tuvo la paciencia y el aplomo suficientes para consumar cada paso de la tarea criminal: al parecer, creó una cuenta de Facebook con una identidad de fantasía, falsa, posiblemente de una mujer, que fue el señuelo para atraer al auxiliar y comenzar a dialogar de modo frecuente con él. Cuando tejió la intimidad suficiente, acordó la que sería la primera y última cita, contó. Es, además, “alguien que sabe disparar, que ha usado armas calibre 9 milímetros”, acotó.

“Como ya lo manifesté, éste es un hecho grave. Es un homicidio. En este caso, de un policía. No se descarta ninguna hipótesis. Algunas están avanzadas, y otras, menos”, reiteró la jueza el viernes, en una breve entrevista en su despacho de tribunales. Según la Policía, la teoría que se ha consolidado en estos días es aquella que encuadra el hecho en un drama pasional.

Ucelay no accedió a responder preguntas sobre ese posible móvil y otros detalles de la causa. Justificó su postura en que no quiere entorpecer una investigación que está en curso. “Una vez que la Policía me entregue las actuaciones, que tenga los elementos, evaluaré si alcanzan o no para llamar a declarar a alguien y, si no bastan, les diré que sigan con las averiguaciones”, refirió.

Comentó que esperan los resultados de pericias hechas al celular de la víctima, que fue hallado al lado de su cuerpo, en la butaca del acompañante de su Renault Clio. La magistrado explicó que después de que los especialistas de la División Informática de la Policía de San Luis realizaron un estudio, ordenó el traslado del teléfono a La Pampa, para que peritos policiales de esa provincia recojan otra información específica.

“Lo que tenemos son las pericias telefónicas primarias, que hizo Informática de aquí. Ellos recuperan los mensajes de texto, de la aplicación WhatsApps y de la red social Facebook que están visibles. Y en La Pampa disponen de los medios para recobrar aquello que ha sido borrado. En cuanto a las llamadas entrantes y salientes, eso se pide a las empresas telefónicas mediante oficio judicial”, detalló la fuente policial.

Como la fuerza local recurre de modo habitual a la colaboración de sus colegas de la vecina provincia, calculan que los resultados no demorarán. Los otros, los que deben enviar las empresas, pueden tardar más. Por lo general, los jueces suelen verse en la necesidad de reiterar las solicitudes para que les envíen lo requerido.

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Frío y planificador

Según el informante policial, es posible que el agresor tenga una relación formal con una mujer con la que el policía habría concretado un vínculo meses atrás. Suponen que, guiado por los celos, el atacante ideó la trampa: abrió una cuenta en la red social, le envió una invitación al policía y, haciéndose pasar por alguien que no es, fue ganándose su confianza. “La charla fue creciendo en intimidad. Era normal, tenía el tono de dos personas que se van conociendo de a poco, sin palabras fuera de lugar”, contó. Cuando todo estuvo “a punto”, lo invitó a verse en la esquina de Ardiles y

Guayaquil, en el barrio Justo Daract, el sábado 27 de junio pasada la 01:00. Domínguez iba de civil: estaba de franco de servicio. A esa hora, la llovizna y una neblina cubrían la ciudad, recordaron vecinos y los investigadores.

El homicidio tuvo iguales dosis de planificación y frialdad en la ejecución, consideró el informante. “Hay gente que proyecta y se le pasan muchos detalles. Acá, se planificó y salió” según lo previsto, dijo.

Todo hace pensar que el asesino no tuvo un arrebato, no perdió los estribos cuando tuvo allí, cara a cara, a Domínguez. Su perfil “es distinto al de aquellos que, en una situación similar, corren a buscar venganza”, aseveró.

Los pesquisas presumen que ni siquiera hubo una charla o una discusión que diera lugar a recriminaciones y respuestas por parte del auxiliar. Apenas vio que el policía lo esperaba sentado en su Renault Clio negro modelo 2014, el matador se acercó al vehículo, empuñó el arma calibre 9 milímetros, se apostó a entre 7 y 8 metros de la víctima y le descerrajó diez tiros desde la vereda este de Ardiles.

Allí, entre el hormigón y el césped, quedaron diseminadas las vainas servidas, lo que quedaba de esa desmedida descarga de ira. A partir de lo declarado por los vecinos, el informante calcula que esa ráfaga duró menos de un minuto. Para él, sólo quien sabe puede tirar a esa velocidad y lograr ese “agrupamiento”, tal es el término técnico con el que los peritos balísticos designan el conjunto de impactos que dan en un blanco. Siete hirieron al auxiliar.

Un encuentro no consumado

“Le tiraron para matarlo, más sabiendo que era policía y que andaba armado”, opinó. Debajo del asiento la víctima llevaba su pistola 9 milímetros reglamentaria. No estuvo cerca siquiera de tomarla para repeler el ataque.

Fuente : Diario de la Republica

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